NO a la vuelta presencial del nivel inicial

Desde CAMYP venimos reiteradamente manifestando nuestro rechazo a la presencialidad dado que la misma no es más que un capricho político que pone en riesgo a las comunidades educativas. En estos últimos días, pareciera ser que no fue suficiente la exposición de niñas/os y adolescentes del nivel primario, medio y técnico sino que además ahora se suma la intención del Ministerio de Educación de avanzar con la apertura en el nivel inicial.

Las experiencias en el nivel primario indican que dicha apertura lejos está de ser un pedido de las familias ya que concurren entre 2 o 3 chicas/os por burbuja como máximo. Ejemplo concreto que la realidad no se condice con la publicidad.

Los fines que dicen perseguir las aperturas pierden sustento en su dinámica; no se trata de que las/os niñas/os adquieran contenidos para darle un cierre al nivel, ya que no hablamos de actividades educativas; tampoco del cierre social en función a su grupo de pares, primero porque la realidad nos demostró que la demanda fue baja, y segundo porque las burbujas que componen estas nuevas propuestas, no permiten el contacto de todo el grupo y tampoco lo aseguran con su docente.

Pareciera desconocerse y desdibujarse una vez más nuestro rol profesional obligadas/os a participar de un circo mediático que implica un “como si” para responder a otras necesidades que lejos están de favorecer desarrollos cognitivos ni procesos pedagógicos dotados de sentido.

Como si esto fuera poco, no sólo no están dadas las condiciones de salubridad e higiene para brindar seguridad a la comunidad educativa sino que se enmarca en una propuesta que desconoce las particularidades del nivel: el uso de protocolos, distanciamiento y de barbijos.

La propuesta comunicada por la Dirección del Área de Inicial remarca el atropello que viene sufriendo la docencia ante un Ministerio que acalla la voz de quienes más conocen del nivel – las/os supervisoras/es y las conducciones, desconoce el esfuerzo y compromiso puesto por la docencia en cada clase virtual y en cada práctica pedagógica realizada con recursos propios, desmerece el esfuerzo de las familias acompañando a las/os niñas/os en cada propuesta e inhabilita con sus burbujas la compatibilidad de horas presenciales y virtuales del personal desdibujando el rol profesional. Porque para las/os docentes, las/os niñas/os no son cifras que ayudan a perseguir intereses, ni se los agrupa en función a la suerte o no de “caer” en familias con recursos. Para la docencia cada sueño tiene nombre, cada sueño tiene trayectoria y cada niña/o tiene identidad.

El GCBA debiera entender de una vez por todas que no se construye la Educación Pública desoyendo a quienes realmente transitan el aula, y conocen la realidad de sus grupos. Este viernes llevaremos al Ministerio de Educación, la voz de todas las/os docentes y conducciones que se comunicaron con nuestra organización, para hacer llegar el genuino reclamo que entiende de pedagogía y se desentiende del marketing.

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